Análisis de una buena práctica



A falta de una buena práctica en el centro que me fue asignado para las prácticas del MAES, he buscado una buena práctica en la página web de la Junta de Andalucía. Concretamente, he seleccionado una buena práctica realizada en el IES Luis Vélez de Guevara en Écija, Sevilla. El instituto en cuestión desarrolló tres programas dentro del ámbito de la comunicación lingüística durante el curso 2014/15: ComunicAcción, Creatividad Literaria y Familias Lectoras. Aparte, el centro se caracteriza por su biblioteca, que parece ser es un pilar fundamental. Para este análisis me centraré en el programa de Familias Lectoras.
La práctica se centra principalmente en estimular la lectura e inculcar un cierto hábito lector en los alumnos del centro. Para ello, se utilizaron una serie de materiales de lectura elaborados para el proyecto “Tejiendo redes y libros”. Más tarde, el centro decidió incluir a las familias dentro del proceso, ya que se dieron cuenta de que la afición por la lectura también podía estimularse desde casa. Así pues, lo que el proyecto finalmente pretendía conseguir era que los padres y las madres acompañasen a sus hijos en el proceso de la lectura, disfrutasen con los libros y los comentasen juntos. Para ello, el centro creó un blog con un decálogo de consejos para los padres a la hora de leer con sus hijos. Además, se propusieron una serie de actividades en colaboración con las familias (encuentros con autores, visita a la biblioteca pública, etc.).
Ahora bien, para saber si una práctica es buena, debe cumplir los siguientes requisitos:
-       Debe proponer soluciones innovadoras, pero no puede saltarse la normativa. Innovadora es, desde luego. En el dosier en el que se explica la práctica se afirma que “las actividades de los programas se entienden como una ‘ruptura’ de la metodología tradicional”. También encontramos que la práctica está “en consonancia con el Plan de Centro y con la legislación vigente”.
-       Tiene que mostrar un impacto positivo tangible. Efectivamente, el centro consiguió, gracias a esta práctica, que los alumnos leyesen más. “El número de préstamos aumenta día a día, gracias a la especial atención que brindan a los intereses lectores del alumnado. Cabe mencionar que numerosos alumnos y alumnas acuden a leer de forma voluntaria a la hora del recreo”.
-       Indicadores que sean válidos y fiables. Se entiende que el centro sigue indicadores válidos y fiables, ya que fue seleccionado como un centro con prácticas educativas de éxito por la Agencia Andaluza de Evaluación Educativa en el “Estudio sobre detección y difusión de buenas prácticas educativas en centros que desarrollan Programas del ámbito de la Comunicación Lingüística”, recogido en el Plan General de Actividades 2014/15.
-       Debe mantenerse en el tiempo y producir efectos duraderos. En el mismo dosier se afirma que “la buena aceptación por el profesorado de los resultados de aprendizaje hace prever que este tipo de actividades no abandonará su práctica en el futuro y por tanto será sostenible.”
-       Debe incorporarse al funcionamiento normal de la organización escolar. Es decir, la práctica no puede depender de un solo profesor. Debe incorporarse la innovación al clima del centro: “también se advierte un incremento de la colaboración entre el profesorado participante, muy implicado en los programas, que repercute en una mayor coordinación a la hora de llevar las actuaciones al aula.”
-       La práctica debe resultar útil y transferible, y debe estar bien documentada para su transferibilidad. La utilidad de la práctica es indiscutible, ya que se centra en fomentar el hábito lector en los adolescentes, hábito que es de extrema importancia dentro del ámbito de las asignaturas humanísticas (y de todas las demás, realmente). En cuanto a la documentación, la práctica aparecía perfectamente explicada y detallada en el dosier (cuyo enlace he dejado al final de este análisis).
Hay también una serie de condiciones que deben cumplirse:
-       Se trata de una acción, referida a hechos evidenciables y no a intenciones. Efectivamente, esta práctica comienza a idearse a raíz de numerosos sondeos e intercambios de experiencias entre profesores y alumnos. El claustro ser percató de que los alumnos necesitaban mejorar su competencia lectora, y por ello surgió la práctica.
-       Los objetivos están definidos y son pertinentes y realistas. Los objetivos propuestos por el centro a la hora de elaborar la práctica fueron los siguientes:
1.     Desarrollar en el alumnado las competencias, habilidades y estrategias que les permitan convertirse en lectores capaces de comprender, interpretar y manejar distintos soportes y textos.
2.     Mejorar el desarrollo del hábito lector y potenciar la mejora de la competencia lectora desde todas las áreas, materias y, en su caso, ámbitos del currículo.
3.     Potenciar la utilización de la biblioteca escolar y del fondo bibliográfico digital como centro de recursos para la enseñanza y el aprendizaje.
4.     Animar a las familias a desarrollar actividades de lectura dentro del ámbito del hogar, así como en colaboración con el centro educativo.
5.     Potenciar la actualización y la formación del profesorado para que contribuya al mejor desarrollo de la competencia lectora y del hábito lector en el alumnado.
6.     Desarrollar la creatividad literaria en el aula de manera lúdica e interdisciplinar.
7.     Difundir las actividades de motivación a la lectoescritura realizadas con el alumnado desde todos los sectores de la comunidad educativa.
Como podemos observar, son todos objetivos bastante realistas y están bien definidos y organizados.
-       El cumplimiento de la norma no puede considerarse, por sí mismo, una buena práctica docente. De la misma manera, una práctica docente que no es coherente con la norma, no puede ser considerada como buena práctica. Como ya he mencionado anteriormente, la práctica no sólo se centra en cumplir la norma, sino que además es innovadora. También he comentado que la práctica es acorde con la norma y ahonda en ciertos aspectos del currículo.
-       Los recursos (materiales y humanos) necesarios para el desarrollo no exceden significativamente los que habitualmente existen en los centros. En el caso de esta práctica, por ejemplo, los recursos utilizados son relativamente simples. Como ya he mencionado anteriormente, el centro utilizó para el proyecto de Familias Lectores un blog y realizó una serie de actividades, como la visita a la biblioteca pública, asequibles y normales en el contexto del centro.
-       Se pone énfasis en las necesidades del alumnado para el desarrollo de todas las competencias clave. La práctica se insertó dentro de las unidades didácticas programadas, así que daremos por hecho que en ella se desarrollan todas las competencias clave que se incluyen en la normativa. La idea surgió a raíz de que el profesorado se percató de la necesidad del alumnado de mejorar su comprensión lectora. 
-       Responde a las necesidades derivadas del contexto del centro. En el dosier se comenta que “la mayor parte del alumnado vive en un entorno de bajo nivel socioeconómico y cultural”, y que los profesores estaban especialmente orgullosos de haber conseguido su objetivo (que los alumnos leyesen más) debido precisamente al complicado contexto del centro. Además, se comenta en el dosier que “estas actividades se contextualizan no solo al entorno socioeconómico, sino también contemplan la atención a la diversidad de ritmos de aprendizaje. Las tareas se adaptan a los distintos niveles y capacidades.”
Así pues, tras este breve análisis podemos concluir que, efectivamente, la práctica Familias Lectoras del IES Luis Vélez de Guevara es una buena práctica, ya que cumple con todos los requisitos necesarios para serlo.





Referencias
-       Buenas prácticas en programas del ámbito de la comunicación lingüística del IES Luis Vélez de Guevara (http://www.juntadeandalucia.es/educacion/portals/delegate/content/05bc4c4b-837f-4ac7-a546-2e177af42a99/IES%20Luis%20V%C3%A9lez%20de%20Guevara.pdf)

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